Tecnofilia y homofilia: tentaciones y riesgos de un debate permanente

Escrito por Fernando Trujillo el día 26/12/2012 - 16:58

PDIQuizás ayer pasó por tu casa un hombre grande y vestido de rojo y trajo para ti dentro de su saco algún cacharro electrónico. Si no fue así, no te preocupes pues aún nos queda la tradicional visita de los Reyes Magos y, como son tres, quizás ellos sí que carguen con algún gadget de última tecnología para ti este año. En todo caso, si eres la persona beneficiaria de tan electrónico regalo, te planteo un dilema: ¿tecnofilia u homofilia? No te preocupes no son enfermedades aunque sí son contagiosas y de tu elección (nuestra elección) depende en buena medida el uso que hacemos de las TIC en el aula.

Un ejemplo: curso de PDI

Como el año pasado mi compañero Julio Torrecillas y yo hemos impartido un curso en nuestra facultad sobre PDI. Han sido cuatro viernes reunidos en torno a la pizarra para intentar comprender qué aporta este dispositivo y cómo podemos usarlo en clase. Formar al nuevo profesorado en su uso es fundamental si queremos aspirar a que cuando lleguen a la escuela no vean la PDI como un objeto extraño y que tengan la confianza suficiente, en la ansiedad de los primeros momentos como docentes, para diseñar secuencias didácticas que hagan un buen uso de la pizarra.

Sin embargo, como ya escribí el año pasado tras una experiencia similar, mi reflexión sobre este tema es la siguiente: la PDI sin un buen PLE es sólo un sensor muy caro y probablemente más inútil que la pizarra tradicional. En mi opinión la PDI puede ser dos cosas fundamentalmente: un baúl lleno de sorpresas o una ventana abierta al mundo. Si no tenemos un buen PLE, el uso que podemos hacer de la PDI es sacar de ella, como del baúl de un mago, truco tras truco hasta que se acaben o aburran al espectador. Si, por el contrario, nos acercamos a la PDI desde un entorno personal de aprendizaje rico y expandido, entonces la PDI puede ser una ventana por la cual entre el mundo al aula y también, como Alicia a través del espejo, podamos salir nosotros de ella.

Marcos y entornos

En realidad, las dos claves para el uso de las TIC - incluyendo la PDI y cualquier otro dispositivo - son nuestro marco pedagógico y nuestra conexión a la red (en sentido literal y metafórico).

Por un lado, nuestro marco pedagógico es el manual de instrucciones dentro del aula; sin manual de instrucciones, en el caso de la escuela, lo que ocurre es que intentamos usar el dispositivo (o el propio aula) como se hacía "tradicionalmente", incluso cuando no existía el dispositivo o cuando el sentido del aula era otro muy distinto. En este sentido, la reflexión crítica sobre nuestro estilo de enseñanza (¿hacia dónde abres tú la puerta?) y sus implicaciones (¿Es un estilo democrático? ¿Es un estilo inclusivo? ¿Es un estilo activo? ¿Es un estilo eficaz?) es la base de cualquier práctica educativa, con o sin tecnología.

Por otro lado, nuestra presencia en la red configura nuestras vías de aprendizaje en ese flujo de input y output imparable que son Twitter, Facebook, Google+, nuestro blog, nuestro agregador RSS, etc. No hay nativos ni inmigrantes pero sí espíritus más dispuestos a la exploración, al encuentro, a la conversación y a la escucha. Hoy aprendemos por todos lados y de todo el mundo y es esa misma experiencia la que las TIC  (vía PDI o cualquier otro dispositivo) deben generar en el aula - aunque para ello la escuela debe gozar de una buena conexión a la red como prerrequisito básico, igual que pediríamos para cualquier empresa o universidad que quiera hacer un uso serio de las TIC para su negocio o su investigación.

Sin embargo, la tecnología es una poderosa tentación. La industria invierte mucho dinero en publicidad y estrategias de marketing para convencernos de la bondad del uso de la tecnología sin profundizar en cómo se usa. Por poner sólo un ejemplo, estoy seguro de que conoces bien algunos dispositivos como el iPad o el iMac (¿te suenan?) pero quizás no conozcas el challenge-based learning o "aprendizaje basado en retos" que propone la misma Apple. No te preocupes, no es culpa tuya: Apple no hace anuncios tan buenos sobre el "aprendizaje basado en retos" como sobre el iPad o el iPad mini ;-)

Esta misma "fascinanción provocada" que rodea a los dispositivos TIC también afecta nuestra toma de decisiones personal, escolar e institucional. Buena parte del debate sobre la Escuela 2.0, la PDI o los libros digitales no surge de la necesidad de incorporar dispositivos a nuestro marco pedagógico porque supongan una mejora real sino de la obligación de justificar su uso una vez que ya se ha decidido que se van a utilizar. El problema es que estas innovaciones, que podrían ser disruptivas y ayudar a construir una nueva escuela más eficaz y ajustada a las necesidades de todo el alumnado en un mundo complejo, en realidad pueden entrar en la escuela para ser adoptadas en un marco convencional y acrítico.

Así pues, en el proceso de toma de decisiones la primera reflexión es la relación que mantienen las personas dentro de la institución escolar, la relación entre los individuos en y para el aprendizaje y la relación entre la escuela y la comunidad. En la medida que las TIC contribuyan a generar vínculos y relaciones enriquecedoras, las TIC tienen sentido en la escuela. Si no es así, debemos plantearnos la inversión que vayamos a realizar.

Homofilia en la escuela

La palabra "homofilia" en sociología y teoría de redes hace referencia a la tendencia que tiene cada individuo a relacionarse con sus iguales. Esta tendencia puede ser un movimiento positivo por cuanto refuerza los lazos que existe entre los miembros de una comunidad o un movimiento negativo por cuanto supone de distanciamiento respecto a quienes marcamos como "diferentes" y, por tanto, de dificultad para la innovación y el cambio, como explica en una entrada sobre el tema Fernando Santamaría.

Mi visión de la "homofilia" es positiva como proceso sociológicamente naturalizado sobre el cual tenemos que trabajar para enriquecer la experiencia vital de nuestro alumnado y expandirla para acercarlo a otras comunidades, otras redes y otras personas: en este sentido, aquí en EducaconTIC hemos abogado en varias ocasiones por una socialización rica como objetivo fundamental en el uso de las TIC. Esta socialización rica tiene como base el principio de la homofilia: el aprendizaje es más auténtico y eficaz cuando ocurre dentro y a través del grupo de iguales, usando para ello las estrategias del aprendizaje cooperativo. Y a partir de esta base y con las TIC como puerto de salida, el estudiante puede comenzar el viaje para conocer otras realidades y para comprender, en definitiva, que todos somos mestizos y que la diversidad es la marca de cualquier sociedad moderna.

En este sentido, la primera decisión es querer constituir una red de aprendizaje. Pongamos un ejemplo real: queremos rediseñar nuestro proyecto de dirección pero queremos hacerlo con nuestra comunidad de aprendizaje. Tres amigos comienzan a hablarlo a mitad de camino entre Twitter y Google+. Finalmente, dos de ellos, Manuel Jesús Fernández y Juan Bueno, abren una "comunidad" en Google+ para hablar formalmente sobre el tema y comienzan a invitar a amigos y amigas, que comenzamos a acercarnos a esta nueva comunidad. Se empieza a ver la necesidad de tener un documento compartido sobre el cual podamos ir escribiendo. Se intentan varias posibilidades hasta que, finalmente y como resultado de muchas conversaciones, se gesta un Google Site, Proyecto de Dirección Colaborativo, y una etiqueta de Twitter, #proyectodireccionvdc, para mantener la conversación fuera de Google +. En total, muchas personas interesadas en el tema en torno a tres soluciones tecnológicas que responden a las necesidades de estas personas (¡y todo ello en sólo tres días!). Qué será de esta comunidad y de este proyecto es algo que depende de las personas que participan pero el comienzo de este empeño, construir un proyecto de dirección colaborativo, es paradigmático de cómo se funciona en la red: personas, lazos, vínculos, tareas, objetivos, soluciones, resultados. Ese es el ciclo de trabajo y de aprendizaje en el siglo XXI.

Así pues, más importante que _____________ (ponga usted aquí lo que desee, la PDI, el libro digital, la tableta o aquellos dispositivos que irán apareciendo en el mercado) es siempre, lisa y llanamente, quién y cómo sea usted como docente, como internauta (aunque suene antiguo :-) y como persona y quién y cómo sea su entorno personal de aprendizaje.

La clave no son los cacharros o los gadgets: la clave son y serán siempre las personas.