La lotería o los consejos del maestro ignorante

Escrito por Fernando Trujillo el día 29/12/2010 - 18:49

loteria La Navidad es, entre muchas otras cosas, el tiempo que va desde el sorteo de El Gordo hasta el de El Niño; quizás por eso se suele decir que la Navidad es una época de ilusión y buenos deseos... Sin embargo, el resto del año tenemos que mantener la ilusión y los buenos deseos aunque no haya lotería: nuestros estudiantes deben estar tranquilos y saber con certeza qué se les va a ofrecer y qué esperamos de cada uno y cada una de ellos. Esto, que debería ser una obviedad, no siempre se cumple en relación con el uso de las TIC en educación, que depende en muchos casos de la "suerte" que tenga un grupo de estudiantes en el "reparto" del profesorado por niveles. ¿Es esto razonable? ¿Cómo podemos evitarlo? La única forma de evitarlo es que todos admitamos que no sabemos.

Pero quizás antes de empezar sea justo reconocer nuestras fuentes. La primera es una idea simple y provocadora, enunciada por George Siemens y recogida en castellano tanto por David Álvarez como por Nodos ELE: "¿Cómo pueden los educadores aplicar [cualquier herramienta] en su enseñanza? Es muy simple: usándola. Con la tecnología, cada maestro es un investigador que debe encontrar sus propias respuestas". Es decir, en el contexto dinámico y cambiante en el cual trabajamos, con herramientas cambiantes y situaciones progresivamente complejas que abordar, todos somos ignorantes y la única solución es admitirlo e investigar - o aprender, que es lo mismo. El paradigma del nuevo docente es el maestro ignorante.

Precisamente en 1987 - antes de la WWW - Jacques Rancière publicó "El maestro ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual". En este texto se detalla a modo de narración y ensayo la propuesta pedagógica de Joseph Jacotot, educador del siglo XIX, y su ejemplo - que está en la base de propuestas innovadoras como el Proyecto Facebook - puede servirnos para entender cómo podemos dar el paso hacia las tIC y, al mismo tiempo, hacia una pedagogía para el siglo XXI.

Algunas lecciones del maestro ignorante

  • El maestro ignorante no explica, enseña cómo aprender: el maestro ignorante no explica cómo usar herramientas, enseña cómo aprender a manejarlas

Puesto que el maestro ignora lo que enseña, ¿cómo podría explicar? Es otro el modelo que ofrece el maestro ignorante: lo que preocupa al maestro ignorante es que cada persona sea capaz de movilizar su inteligencia para aprender algo nuevo tal y como hizo con algún aprendizaje anterior: "El secreto del genio es el de la enseñanza universal: aprender, repetir, imitar, traducir, analizar, recomponer." Si algo sabe el maestro ignorante es cómo ha aprendido y esa es la clave para su desarrollo profesional - y también para la educación de sus estudiantes.

  • El maestro ignorante entiende que los procedimientos están - como mínimo - en el mismo plano que los contenidos, y que ambos están por debajo de las actitudes.

La clave del aprendizaje es la voluntad pero, frente a un cierto discurso vacío de la "cultura del esfuerzo" que se está imponiendo en los medios, nuestra propuesta es promover las actitudes adecuadas para el aprendizaje a través de un diseño de tareas que promuevan la acción, la creatividad, la investigación y la socialización - y de las cuales hemos dado algunos ejemplos. En estas tareas, los contenidos están al servicio de "hacer cosas" - como ocurre también en el mundo real y no sólo en el espacio artificial del aula.

  • El maestro ignorante es parte de un proyecto y de un equipo de docentes ignorantes.

Los "francotiradores educativos" no consiguen ganar ni batallas ni guerras: tenemos necesidad de equipos de trabajo comprometidos con un proyecto. Para ello, evidentemente, debe existir un proyecto debatido y negociado - ¿tiene tu centro un Proyecto de Educación Digital?¿habéis llegado a algún acuerdo respecto a la presencia de las tIC en la programación? -, lo cual supone compartir unas reglas de juego comunes para toda la comunidad educativa - claustro incluido, claro. En ese sentido, si eres parte del equipo directivo, ya conoces cuál es tu responsabilidad; o, por otro lado, si tu equipo directivo no parece estar concienciado, tu responsabilidad es ayudarlos a adquirir conciencia.

  • El maestro ignorante sabe que su trabajo debe tener un doble impacto: sobre el estudiante y sobre su familia.

Aunque la relación fundamental en la escuela es entre los estudiantes - entre si - y los docentes, padres y madres son los primeros educadores y cualquier actuación educativa debe contar también con ellos. En realidad, los conceptos de escuela, escuela de padres y madres y escuela de adultos sólo tienen sentido pleno de manera interdependiente, como distintas fases de un único proceso de realización personal y social. Por eso el maestro ignorante promueve propuestas que cuentan con padres y madres para el desarrollo del currículo, como hacen en el CEIP San Walabonso cuando invitan a las madres y padres para representar un teatro navideño, preparar alimentos saludables en otoño u organizar talleres de coeducación. Quizás documentos como el contrato de aprendizaje nos puedan servir para obtener información y compromisos de las familias a partir de nuestra propia implicación.

  • El maestro ignorante tiene interés por conocer otras experiencias y comparte las suyas.

Dado que el maestro ignorante admite su ignorancia como punto de partida de su desarrollo personal y profesional, el encuentro con otros compañeros y compañeras es fundamental para su desarrollo. Por ello, frente a modalidades formativas meramente "presenciales" - es decir, aquellas que sólo requieren su presencia para ser certificadas -, el maestro ignorante prefiere la interacción de los encuentros (léase, a modo de ejemplo, la entrada sobre el #EABE10), las visitas a otros centros escolares o la participación en proyectos de creación de materiales o de investigación, por citar sólo algunas posibilidades. No podemos seguir siendo islas - tenemos que ser nodos y hacer crecer nuestro entorno de desarrollo profesional como una auténtica red de contactos e intercambios.

  • El maestro ignorante entiende que el objetivo fundamental de la educación es la emancipación: el maestro ignorante busca emancipar a sus estudiantes para que ellos y sus familias emancipen a otras personas (a otros estudiantes, otras familias u otros miembros de la comunidad).

Pues sí: el objetivo no es la incorporación de las competencias básicas al currículo, ni el fomento del uso de las tIC. El objetivo de la educación es la constitución de una sociedad de hombres y mujeres libres, de personas autónomas y solidarias, que tengan el control sobre su propio aprendizaje, sobre su propio desarrollo, sobre su propia vida.

Y el comienzo eres tú, maestro sabio, maestro ignorante.

Imagen realizada por alvy y disponible en Flickr

He utilizado el término "maestro" simplemente por analogía con la obra de Jacques Rancière. Rechazo absolutamente el uso sexista de "maestro" en un sentido genérico.