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24 Nov

¿Y qué pasa ahora? Cómo crear una narración digital en 10 pasos. Eusebio Pastrana

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¿Y qué pasa ahora?

Esa es la pregunta que mueve un relato, la que provoca que nos enganchemos a una historia, la que nos convierte en espectadores, la que nos convierte en narradores. Una pregunta que motiva, que nos mueve a aprender.

Hay un mundo entero ahí fuera esperando a que nos animemos a compartirlo. Mejor aún hay una infinidad de mundos ahí fuera, tantos como personas, tantos como interacciones seamos capaces de imaginar, tantos como queramos vivir, tantos como queramos soñar, tantos como queramos construir.

Son mundos que podemos vivir, mundos en los que podemos participar, mundos que podemos intentar comprender e intentar explicar.

Observar y escuchar puede ayudar, pero aprendemos cuando somos protagonistas, cuando hacemos, cuando somos nosotros los que tenemos que actuar, cuando nos hacemos preguntas, cuando tratamos de responderlas, cuando tratamos de entender, cuando somos nosotros los que tenemos que explicar.

Y en el proceso nos hacemos más preguntas. Preguntas y más preguntas. Intentar responderlas nos lleva a investigar, a reflexionar, a buscar caminos, a quedarse con algunos y desechar otros.

Narrar es eso, responder a la pregunta "¿y qué pasa ahora?", planteando para ello preguntas y tratando de responderlas; investigando, reflexionando, buscando caminos y eligiendo transitar por algunos en lugar de los otros -al menos de momento, que siempre tendremos abierta la rendija por la que retomarlos e interactuar con ellos-, seleccionando qué es lo importante, cuáles son las claves, qué necesitamos saber para comprender, qué necesitan conocer los demás para hacerse una simple pregunta: ¿Y qué pasa ahora?.

Aprender es también eso.

 

Cómo crear una narración digital en 10 pasos

1. Lo primero es buscar una idea. La idea debe resultar atractiva, tener gancho, que incentive nuestra curiosidad, que intrigue, que nos lleve a querer saber más.

Para encontrarla nos ayudarán preguntas como: ¿Qué queremos contar? ¿Por qué queremos contarlo? ¿A quién se lo queremos contar?...

Podemos hablar de cualquier cosa. Podemos construir una historia de ficción, o hablar de nosotros mismos o de nuestro entorno o de cualquier mundo imaginado. Podemos hablar de historia, de matemáticas, de ciencia, de filosofía...

2. Una vez encontrada, debemos desarrollar nuestra idea hasta convertirla en un argumento. En el proceso de construir nuestra narración trataremos de comprender y trataremos de explicar.

Suele ser útil determinar el punto de arranque de nuestro relato y fijar cómo queremos que acabe. Para completar nuestra historia debemos hacernos preguntas sobre la temática o temáticas que estamos trabajando, recuperar los conocimientos previos que tenemos, buscar información, investigar, contrastar, seleccionar y sintetizar, decidiendo cuáles son los elementos o las piezas de información imprescindibles que debemos incluir en el relato para hacerlo comprensible.

Imaginaremos, entonces, al grupo de personajes que protagonizarán el relato y que serán aquellos que puedan resultar más útiles para narrar nuestra historia o los que sean más representativos de lo que queremos contar o precisamente aquellos que necesiten buscar respuestas para actuar. Describiremos para cada personaje los rasgos fundamentales de su personalidad y, en especial, aquellas circunstancias vitales y aquellos elementos de su carácter que sean especialmente relevantes para el devenir de nuestro relato.

Si no viene determinado por la propia temática nos plantearemos dónde y en qué época situamos la acción.

Esta parte del proceso es ideal para motivar al alumnado ayudándoles a comprender porqué es importante la historia que están elaborando, qué conexión tiene con su propio mundo, con su entorno, con los mundos que podemos encontrar o imaginar.

Aunque su función no sea estrictamente narrativa, es muy recomendable que introduzcamos ciertos elementos que contribuyan a hacer más atractivo el relato tales como recursos humorísticos, emotivos, poéticos o evocadores.

Una vez identificados cuáles son los elementos indispensables para hacer nuestro relato comprensible y disfrutable, estas piezas de información nos irán marcando el camino para llegar desde el principio hasta el final de la narración. Resultará de mucha utilidad elaborar una línea de tiempo en la que situemos los acontecimientos que queremos narrar, nos ayudará a encontrar una medida idónea para nuestra narración y a seleccionar con más eficacia qué elementos deben estar presentes en el relato y cuáles resultan prescindibles. La línea de tiempo nos ayudará también a decidir cuál es la secuenciación idónea para nuestro relato, el orden en que presentaremos la información a nuestros espectadores.

3. Al tiempo que construimos nuestro argumento, hemos de decidir cuál es el artefacto digital que nos parece más adecuado para contar nuestra historia (un vídeo, un podcast, un cómic, una presentación, una tira o una infografía que muestra un proceso, un álbum ilustrado, una sucesión de fotografías, la introducción a un videojuego...) y resulta motivador plantear en ese momento una estrategia de difusión de nuestra narración digital, saber que se va a compartir con la comunidad, que nos abrimos al mundo.

4. Ha llegado el momento de dar forma al relato y para hacerlo responderemos a cuestiones como: ¿primera o tercera persona?, ¿con o sin narrador?, ¿secuenciación lineal o no lineal?, ¿estructura tradicional con planteamiento, nudo y desenlace? ¿juego de espejos? ¿ordenación ab ovo, in medias res o in extremis?... Cuando hayamos decidido las características formales de nuestra narración, llegará el momento de redactar nuestro guion. El guion es una guía en la que se encuentran los elementos y contenidos que necesitamos producir. Describiremos las situaciones y acontecimientos que se encuentran los personajes y la manera en la que las viven mediante sus acciones y reacciones, añadiendo los elementos que hemos considerado los más adecuados, describiendo los decorados donde transcurre la acción y cualquier elemento visual (objetos con carga descriptiva o simbólica, textos sobreimpresionados...).

Redactaremos también los diálogos, las voces en off y los sonidos o músicas que acompañan a la acción. Pondremos especial cuidado en que los diálogos suenen naturales de acuerdo con las características del personaje y la época en la que está viviendo y que las situaciones resulten verosímiles. Por supuesto, podemos saltarnos estas últimas recomendaciones, pero debemos ser conscientes, entonces, que esta decisión provocará sorpresa en el espectador y tendremos que manejar esta capacidad de sorprender para mejorar la experiencia que proporciona nuestro relato.

5. A continuación llega la fase de planificación del guion. Debemos analizar nuestro guion y decidir cómo vamos a mostrar cada una de las situaciones que contiene. Según vayamos tomando decisiones, podemos realizar dibujos que ilustren nuestras ideas y muestren qué es lo que queremos que el espectador vea junto a qué es lo que queremos que oiga (storyboard) o describir las imágenes y los sonidos verbalmente (guion técnico). Nos haremos preguntas tales como: ¿cómo ilustrar la historia?; ¿qué sonidos e imágenes son las más idóneos?; ¿de cuáles disponemos?; ¿cuáles tenemos que crear?.

6. A partir de este momento entramos en la producción del artefacto digital. Lo primero será realizar el desglose de guion. Desglosar consiste en elaborar una lista con todos los elementos necesarios para producir todas las imágenes y sonidos que compondrán las escenas de nuestro relato y conviene que para facilitar esta labor el guion mencione expresamente los elementos que se consideren esenciales. Tendremos que completar la lista con ciertos elementos que normalmente suelen estar en los espacios descritos o que suelen llevar los personajes aunque no se mencionen en el guion.

Analizaremos los desgloses para recopilar los recursos de los que disponemos, buscaremos y seleccionaremos a los actores y actrices que interpretarán a nuestros personajes o su representación visual, asignaremos las tareas de conseguir los objetos que han de aparecer en escena (atrezo), el vestuario y las caracterizaciones que sean precisas y planificaremos la producción de las imágenes y los sonidos que necesitemos, determinando cuándo, cómo, en dónde y con qué herramientas lo haremos.

Una vez obtenidos los elementos necesarios procederemos a la producción de las imágenes y sonidos (grabar vídeo, hacer fotografías, elaborar gráficos e ilustraciones, grabar voces en off, músicas y sonidos para completar la ambientación sonora...). Será muy importante ir guardando, clasificando, ordenando y etiquetando el material obtenido para asegurarnos de que en el proceso obtenemos todo lo que necesitamos y que no extraviamos nada.

7. Una vez terminadas las labores de producción, comienza el proceso de postproducción. Debemos editar todos los materiales recopilados y producidos. La edición consiste en juntar todos estos materiales ordenándolos según la secuenciación que se había decidido al redactar el guion, pero mostrándonos abiertos a realizar modificaciones basadas en lo aprendido que nos permitan mejorar el resultado. Habrá que considerar, asimismo, la incorporación de los hallazgos imprevistos que han surgido durante el proceso de producción (la magia y la poesía siempre aparecen en algún momento del proceso), pero, eso sí,  cuestionándonos con sentido crítico si su inclusión mejora o no nuestro relato.

8. Una vez terminado nuestro artefacto digital llega el momento de mostrarlo al mundo. Debemos difundirlo y compartirlo con la comunidad. La difusión y el feedback generado como consecuencia se convertirán en un enorme factor de motivación para el alumnado.

9. Como parte de las preguntas a hacernos, en cada paso del proceso debemos detenernos un instante a evaluar. Evaluar es recoger información para reflexionar sobre lo que estamos haciendo para poder modificar e incorporar ciertos aspectos que nos permitan mejorar.

Una vez terminada y difundida nuestra narración digital es fundamental generar un proceso de reflexión sobre el artefacto digital producido y su proceso de producción. Poner en valor el aprendizaje desarrollado y los méritos obtenidos y cuestionar tanto los posibles errores cometidos en el transcurso del proyecto, como los motivos que los han provocado. Todos cometemos errores y aprendemos de ellos y, a menudo, gracias a ellos, y, es absolutamente fundamental tener muy presente que nos vemos en el terreno de la narratología, y allí no hay relatos correctos y relatos incorrectos, solo hay relatos que como espectador te llegan más o te llegan menos; y relatos más fáciles de comprender y relatos que resultan más oscuros; y debemos ser conscientes que incluso las narraciones que no te llegan o los que te cuesta comprender pueden llevarnos a hacernos nuevas preguntas y provocarnos suficiente curiosidad como para querer investigar y saber más.

10. Es el momento de celebrar. Hemos vivido una aventura, hemos completado un proyecto, hemos respondido multitud de preguntas, hemos construido una narración digital y hemos aprendido. Hay mucho que celebrar, así que celebremos.

 

¿Y ahora, qué pasa?

Construir una narración no es nada nuevo. Seamos conscientes o no, todos hemos hecho esto ya. No solo hemos vivido miles de historias como lectores y espectadores y hemos contado oralmente o por escrito algunas de nuestras vivencias personales (y los contenidos de nuestras materias), es que todos hemos escrito ya guiones, desglosado las necesidades de producción,  elaborado los materiales necesarios y los hemos editado para contar nuestra historia. ¿Acaso cuando programamos una asignatura no estamos escribiendo un guion en el que secuenciamos adecuadamente las piezas de información para hacer comprensible lo que viene a continuación? ¿Acaso no buscamos cada día los materiales que necesitamos para comunicar de la mejor manera posibles aquello que nos parece importante comunicar? ¿Acaso no protagonizamos una historia en la que nos preguntamos continuamente "¿y qué pasa ahora?"?

Por otro lado, tenemos la suerte de trabajar en educación y no existe el temor al folio en blanco. Podemos tratar cualquier tema, tenemos delante un mundo entero por explorar -una infinidad de mundos- y a nuestro lado un grupo entero de estudiantes con todo tipo de destrezas y talentos que se van a entusiasmar aprendiendo y enseñando mediante la creación de su propia narración digital.

¿Empezamos a escribir?

También puedes leer este articulo en procomún.

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Eusebio Pastrana decidió a los seis años que quería convertirse en mago, pero no de aquellos que hacen trucos de magia, quería ser un mago de verdad. Desde entonces, y hasta hoy, ha escrito y/o dirigido más de un centenar de piezas audiovisuales entre las que se encuentran dos largometrajes de ficción: Spinnin’ e Inertes.

En la actualidad, sigue buscando debajo de todas las piedras y detrás de todas las miradas la clave para llegar a convertirse, algún día, en un mago de verdad mientras intenta ayudar a otros a mirar y construir realidades en talleres de alfabetización audiovisual y cinematográfica.

 

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