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3 Dic

Tú también eres guionista. Cómo escribir un guion - Eusebio Pastrana (@usepastrana)

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En mayor o menor medida todos hemos desarrollado la habilidad de leer entre líneas, de comprender el subtexto y de interpretar las segundas intenciones de un texto escrito. Nos resulta asequible porque nosotros mismos somos escritores, conocemos y utilizamos el lenguaje y nos hemos acostumbrado desde pequeños a manejarlo como receptores y como emisores de mensajes.

Las alfabetizaciones mediática, digital e informacional, así como el resto de alfabetizaciones múltiples y, muy en concreto la audiovisual, se nos presentan como impostergables para poder desarrollarnos como ciudadanos libres en la actualidad. Un porcentaje enorme de los mensajes que nos llegan y de los que producimos son audiovisuales y se hace imprescindible que desarrollemos la competencia de leer y escribir críticamente contenidos audiovisuales.Vivimos un momento apasionante en el que el acceso fácil y asequible a plataformas, entornos y herramientas tecnológicas está cambiando el mundo y está cambiando la educación. No solo hemos pasado de ser meros consumidores a productores de contenidos, hemos modificado nuestros hábitos de consumo y la manera de consumir-producir-compartir (el do-it-yourself, la cultura maker, el remix, el mash-up, la multitarea, la multipantalla, la televisión a la carta, la deslocalización, la co-definición, la construcción colaborativa de conocimiento...).

Es ilustrativo pensar que el primer vídeo de YouTube se subió el 23/04/2005. Exactamente 10 años después, la compañía estimaba que se subían a la plataforma más de 300 horas de vídeo cada minuto .

 

La llegada de 'lo digital'

Si bien, en algunos casos, una narración digital no es más que una narración elaborada con herramientas digitales, la llegada de lo digital ha proporcionado cambios profundos:

- permite la interacción entre emisor y receptor, intercambiando los roles y generando nuevos formatos que desarrollan nuevas narrativas y nuevos lenguajes (videojuegos...);

- facilita la co-creación, la construcción colaborativa de historias en red y el desarrollo, replica y expansión de universos narrativos multimedia, transmedia, crossmedia, con distintos grados de interactividad y componentes hipertextuales y multimodales;

- mayor precisión técnica en la inserción de elementos visuales y/o auditivos, lo que permite un mejor ajuste de los artefactos a los principios del aprendizaje multimedia.

- nos ha dado voz, fomentando la transición de consumidores a productores de contenidos y de lectores a escritores de nuevos lenguajes, obligándonos a desarrollar habilidades que mejoran nuestro nivel de desempeño en nuevas competencias.

- intrínsecamente ligado al cambio en los hábitos de consumo, ha provocado una evolución -casi una mutación- del propio lenguaje audiovisual como el que están desarrollando los Youtubers (muchos de ellos personas muy jóvenes que hablan el lenguaje de nuestros alumnos y que, en ocasiones, resultan ser nuestros propios alumnos). Ese cambio que nos acostumbra a ser proactivos se traduce también en una mayor dificultad para mantener en el aula metodologías que exigen del alumno la pasividad del espectador cautivo cuya principal función es atender y escuchar sin participar. 

La utilización en el aula de la(s) narrativa(s) digital(es) conlleva múltiples beneficios. Uno de los procesos fundamentales en la construcción de una narración digital es la elaboración del guion.

Un elemento clave en un proceso de enseñanza-aprendizaje es hacerse preguntas. Elaborar un guion supone hacerse continuas preguntas, explorar el mundo, investigar, documentarse, seleccionar críticamente información y buscar la manera más eficaz y atractiva de exponer, tratando de encontrar una mirada propia y esforzándose en comprender las miradas de los demás, sus maneras de entender el mundo, metiéndose en su piel, calzándose sus zapatos.

Toda narración digital necesita y se sustenta en un guion.

 

¿Qué es un guion?

El guión es básicamente una guía, un mapa, un manual de instrucciones para construir un relato, una recopilación de los elementos necesarios para contar la historia, un texto en el que respondemos a una enorme sucesión de preguntas que surgen como consecuencia de algunas otras: ¿Qué queremos contar? ¿Por qué queremos contarlo? ¿A quién queremos contárselo? ¿Cómo queremos contarlo? Un texto que describe los elementos que necesitaremos para producir nuestra narración digital. El guión debe contener información suficiente para que sirva de guía a cada persona que participe en la producción, para que todos sepan qué es lo que tienen que preparar y puedan interpretarlo comenzando a intuir cómo tienen que hacerlo, Recordemos que a los actores se les llama 'interpretes' porque encarnan un personaje 'interpretando' un guion.

A partir de este momento es importante que tengas presente que un/a guionista es aquel que escribe un guion y tú ya estás en ello, así que, amigo/a, acabas de convertirte en guionista.

¿Qué hace un/a guionista?

Para poder llegar a contar algo, hay que conocerlo y comprenderlo. Así en la construcción de una narración debemos investigar, hacernos preguntas y tratar de encontrar respuestas. Comenzaremos por repasar nuestros conocimientos previos y los completaremos en la etapa de documentación. Buscaremos información, la contrastaremos, la seleccionaremos y determinaremos cuáles son las piezas de información necesarias e imprescindibles para contar lo que queremos contar a quien se lo queremos contar.

Debemos manejar conceptos de economía narrativa -es útil recordar que casi siempre 'menos es más' y que 'lo mejor es enemigo de lo bueno'- y desechar información superflua teniendo siempre presente el nivel de conocimiento previo del tema que es esperable en nuestra audiencia.

A pesar de ello, conviene hacer excepciones y mantener o incluir elementos que no aportan información necesaria pero que contribuyen a hacer más atractivo el relato (recursos humorísticos, evocadores, poéticos...) que utilizados en sus precisas dosis pueden elevar nuestra narración y conseguir que la experiencia sea disfrutada de diferentes formas y a diferentes niveles de profundidad.

Es también recomendable incluir algunos momentos de pausa que permitan relajar la tensión, procesar informaciones más complejas o cambiar el ritmo.

La importancia de identificar los elementos clave

Ernst Lubitsch sostenía que, aunque en teoría hay infinitas posibilidades de rodar un plano, en la práctica solo hay una: aquella que muestra todo lo que quieres que sea visto y esconde todo lo que no quieres que sea visto.

Sin necesidad de alcanzar tal nivel de precisión narrativa y sabiendo que los humanos somos infinitamente complejos, podemos ampliar las posibilidades de nuestra historia abriéndola a los distintos posibles comportamientos de un personaje que pueden funcionar para hacer avanzar nuestra historia (la historia apenas varía si el personaje reacciona llorando, gritando o se recoge sobre sí mismo...). Sin embargo, lo que Lubitsch señala es que, como parte ineludible del proceso de construcción de un guión -y de cada una de sus escenas- debemos identificar cuáles son las piezas de información fundamentales para que nuestro futuro espectador comprenda lo que le estamos contando y pueda compartirlo y disfrutarlo -ser cómplice-. Debemos incluirlas necesariamente encontrando el momento adecuado para hacerlo (la clave estará, probablemente, en que el espectador comprenda qué es lo que ha hecho llorar, gritar o recogerse sobre sí mismo al personaje y qué supone para él en ese punto de la historia). Al mismo tiempo, debemos ocultar al espectador aquellas informaciones que todavía no debe conocer para mantener intacta su curiosidad y sus ganas de saber más.

Un buen ejemplo para entender el proceso es aquel chiste que hemos contado muchas veces y que vamos depurando, en función de las reacciones que hemos provocado contándolo (quitamos o añadimos frases, interjecciones, gestos, muecas...).

 

¿Cómo se construye un guion?

- Partiremos de una idea que representa la esencia de lo que queremos contar, el tema que queremos tratar o sobre el que queremos reflexionar.

- Desarrollaremos la idea hasta llegar a tener un argumento que contiene el recorrido completo que van a realizar nuestros personajes (los contenidos que queremos exponer). Podemos realizar una escaleta (un listado de las escenas) y ayudarnos de una línea de tiempo.

- Nos plantearemos cuál es el formato más adecuado para nuestra narración (el artefacto digital a producir).

- Decidiremos entre las distintas técnicas narrativas cuáles son las que mejor se adaptan a nuestro relato. Le daremos forma cuidando de hacerlo comprensible y disfrutable y teniendo presente aspectos de economía narrativa (concreción, precisión y concisión) y de producción (debemos concebir un proyecto que sea viable en función de los recursos de los que disponemos).

La idea debe ser atractiva, despertar nuestra curiosidad, qué nos intrigue y nos rete, que nos plantee preguntas. Para encontrarla y desarrollarla podemos utilizar diferentes técnicas como efectuar una tormenta de ideas y nos ayudarán las preguntas 'mágicas': ¿qué? ¿quién? ¿dónde? ¿cuándo? ¿cómo? ¿por qué? ¿y si...?

En educación tenemos un mundo entero y todo un currículo para explorar. Podremos desarrollar historias divulgativas, de ficción, historias propias, historias literarias, historias de la Historia... Podremos hacer ficción, documental, experimentación o propuestas híbridas... Podremos elegir acercarnos a diferentes géneros (comedia, drama, aventuras, terror, ciencia ficción...) o apostar por mezclar varios de ellos tal y como sucede en nuestras vidas.

Concepción y definición de personajes. ¿Qué personajes necesitamos? ¿Cuántos?

Debemos concebir y definir al grupo de personajes que protagonizarán el relato. Normalmente elegiremos aquellos que puedan resultar más útiles para narrar nuestra historia o los que sean más representativos de lo que queremos contar. Describiremos los rasgos fundamentales de la personalidad de cada uno y, en especial, aquellas circunstancias vitales y elementos de su carácter que sean particularmente relevantes para el devenir de nuestro relato. Intentaremos que tengan rasgos diferenciales que les alejen de los arquetipos que resultan más predecibles -excepto cuando sea precisamente esa la característica que nos interesa-.

Estructura

Aunque en la actualidad se utilizan todo tipo de construcciones dramáticas y propuestas narrativas (la saturación expresiva, el montaje de contraste, la ralentización mediante procesos contemplativos...) suele ser útil tener como referencia la estructura narrativa tradicional o clásica en tres actos: planteamiento, nudo o desarrollo y desenlace.

En ella, el relato comienza con una presentación de los personajes y sus interrelaciones básicas (érase una vez...). El status quo se ve alterado por la irrupción de un conflicto principal que debe superarse y que supone un detonante que mueve a los personajes a actuar.

En el segundo acto, cada personaje trata de enfrentar su conflicto principal y para ello debe superar una serie de obstáculos que se presentan en su camino. El relato avanza mediante una sucesión de escenas en las que cada personaje tiene un objetivo y para lograrlo deberá superar nuevos conflictos. En el desarrollo de la historia se sucederán diversos puntos de giro que complican la resolución del conflicto principal y contribuyen a generar sorpresa y a mantener el interés.

Finalmente, los personajes se enfrentan a un obstáculo final que supone el clímax del relato (Frodo tratando de destruir el anillo o Luke Skywalker batiéndose en duelo de espadas láser con Darth Vader). Del resultado de este enfrentamiento depende la resolución de la historia, de la que podremos -o no- extraer una conclusión o una moraleja.

En la estructura tradicional, la narración se cierra con el anticlímax -el status quo final de los personajes- (y vivieron felices...). Debe ser breve puesto que la historia ha llegado a su final y ha desaparecido la intriga que mantenía el interés.

Focalización

Es el punto de vista desde el que contamos la historia. Puede ser una focalización externa en la que la historia se cuenta desde fuera (puede existir o no un narrador que relata y/o comenta lo que le ocurre).

También puede optarse por una focalización interna, en la que la historia sigue el punto de vista de uno de los personajes (equivale, en cierto modo, al texto escrito en primera persona).

Secuenciación 

No es obligatorio seguir un orden cronológico, ni comenzar por el primero de los acontecimientos. Podemos empezar por el final o tomar la historia en cualquier punto de su desarrollo y saltar hacia delante y hacia atrás a nuestra conveniencia, siempre planteándonos generar un mayor interés, ordenando los hechos y acontecimientos relatados -la acción o sucesión de causas y efectos, de obstáculos e intentos exitosos o no de superación de los mismos- en la forma que consideremos más eficaz y/o atractiva para transmitir nuestra historia, para hacerla más amena o comunicar mejor nuestro mensaje.

Según en qué momento de la historia comencemos nuestro relato, tendremos una narración ab initio o ab ovo (la historia se desarrolla desde su inicio y sigue un orden cronológico); in medias res (el relato comienza en mitad de los acontecimientos, y puede viajar hacia atrás o presentar mediante algún otro recurso narrativo lo acontecido con anterioridad, para después seguir cronológicamente hacia delante, o puede desarrollarse mediante saltos hacia delante (flash-forward) o hacia atrás en el tiempo (flash-back); o in extremis (la historia comienza por su desenlace).

También pueden utilizarse secuenciaciones más experimentales como estructuras circulares, simétricas, historias cruzadas, en espejo...

El conflicto

El conflicto es la gasolina que hace funcionar el motor de nuestra historia -como ocurre también, en cierto sentido, en nuestras propias vidas-. Los comportamientos de los personajes vienen determinados por sus estrategias para enfrentarse a los conflictos que se les presentan.

El conflicto principal da lugar a la trama principal que es la que involucra a los personajes protagonistas. Puede plantearse entre un personaje consigo mismo, entre dos o más personajes, entre uno o varios personajes con una fuerza de la naturaleza (ascender el Everest, la caída de un meteorito en la Tierra) o una fuerza desconocida (una civilización extraterrestre y hostil).

Para dar riqueza, proporcionar variedad y permitirnos tratar otros temas suele(n) aparecer conflicto(s) secundario(s) que dan lugar a trama(s) secundaria(s) que pueden involucrar a los personajes protagonistas o a algunos secundarios.

Además aparecen mini-conflictos o pequeños obstáculos en cada escena que contribuyen a hacer avanzar la acción.

¿Quién sabe qué?

Una narración es un juego entre lo que nosotros como narradores sabemos de la historia, lo que saben los personajes y lo que sabe o desconoce el espectador.

Uno de los mejores elementos que tenemos para generar interés, intrigar, hacer que el espectador continúe expectante, que no deje de preguntarse por lo que viene a continuación, que se implique emocionalmente y que le afecte el relato que estamos narrando, es dosificar las piezas de información y repartir de forma eficiente quién dispone de ella.

En los relatos podemos jugar con distintas opciones: si hacemos que el espectador conozca piezas de información que no conoce el personaje generaremos suspense; si ni el personaje ni el espectador manejan suficiente información provocaremos sorpresa; si combinamos personajes que tienen determinada información con otros que no la tienen podemos hacer que el espectador maneje solo información parcial y podremos generar suspense y sorpresa a la vez.

Por supuesto, también podemos -y, a menudo, debemos- diseminar pistas falsas o trampas narrativas que contribuyan a que el espectador y los personajes elaboren teorías erróneas que generen nuevas sorpresas.

El guion literario

El guion literario recogerá la sucesión de escenas en que hemos dividido nuestro relato al desarrollar el argumento y describirá las situaciones y acontecimientos que viven los personajes.

Los elementos reflejados en el guión serán:

- Encabezamiento: Se expresa el número de orden de la escena en el conjunto de nuestra historia. El decorado en el que se desarrolla, si se trata de un interior o un exterior y si transcurre de día, de noche o en el amanecer o anochecer.

- Descripción: Se describen las características fundamentales del decorado, qué personajes están en escena y su vestuario -si contiene información relevante-. Narramos qué ocurre en la escena, contando cuáles son las acciones y reacciones de los personajes, las emociones que involucran y las sensaciones que se persiguen.

- Diálogos: Todo lo que dicen los personajes. Pondremos especial cuidado en que los diálogos suenen naturales de acuerdo con las características del personaje y la época en la que está viviendo. Las situaciones deben resultar verosímiles. Por supuesto, podemos saltarnos estas últimas recomendaciones, pero debemos ser conscientes, entonces, que esta decisión provocará sorpresa en el espectador y tendremos que manejar esta capacidad de sorprender para mejorar la experiencia que proporciona nuestro relato.

Las imágenes, los gestos, las miradas y otros sonidos tienen una gran fuerza para comunicar y evocar y debemos cuestionarnos si necesitamos que los personajes verbalicen algunas cosas o si es más eficaz o más atractivo que el espectador las perciba por sí mismas.

En el apartado dedicado a los diálogos pueden incluirse acotaciones que den pistas a los actores de cómo deben decirse los textos o qué tipo de emociones están viviendo los personajes.

Si hemos incorporado la figura del narrador incluiremos el texto de su narración como una voz en off siempre que convenga.

- Otros sonidos o músicas que acompañan a la acción.

*Ejemplo de un guion cinematográfico. Página 91 de El laberinto del fauno. Wikipedia

 

Elementos a considerar

Ritmo

El ritmo es un concepto muy relativo, pero como regla general, será demasiado lento cuando para exponer o explicar una determinada pieza de información dedicamos más tiempo y recursos de los que necesita el espectador para darla por conocida y/o comprendida. El ritmo será demasiado rápido cuando no damos tiempo suficiente al espectador para reconocer y comprender la información o cuando no mostramos algunos de los elementos fundamentales que la caracterizan.

El cambio en los hábitos de consumo y la manera en que nos relacionamos con la tecnología y con los estímulos que nos ofrece, está cambiando también el concepto del ritmo. Aquí se revela como fundamental escuchar a nuestros alumnos y aprender el nuevo sentido del ritmo que están desarrollando en sus aprendizajes informales, un entrenamiento multitarea nativo e inconsciente que  viene marcado por la propia velocidad de su tiempo, una cultura de relación con el entorno y de interrelación con sus pares. Un ritmo nuevo al que también nosotros vamos acercándonos poco a poco.

Elipsis

La elipsis es la omisión de elementos que consideramos irrelevantes en la secuencia del discurso narrativo o la eliminación de segmentos de la historia que pueden darse por supuestos. Ej.: un personaje apaga el despertador, se incorpora e, inmediatamente, le vemos llegar al trabajo. No necesitamos ver que se ducha, se viste, desayuna...

Anticipación y cumplimiento

La anticipación consiste en diseminar pistas que permitan al espectador ir reconstruyendo el puzzle a nivel casi inconsciente. Debemos cuidar de presentar giros narrativos que mantengan su sorpresa y que le hagan dudar de las conclusiones que está sacando para mantener vivo su interés y evitar que nuestra narración se vuelva previsible.

Cumplimiento: cuando se dan al espectador pistas anticipatorias que generan en él una cierta expectativa, no pueden abandonarse sin más en el desarrollo del relato puesto generan frustración. El espectador ha alimentado una expectativa que no se ve cumplida ni explicada.

Reescribir, reescribir y reescribir.

La mejor manera de pulir nuestro guion es revisarlo y reescribirlo, del mismo modo que se afinaba el chiste al que se hacía alusión más arriba. Continuaremos haciéndonos preguntas y seguiremos buscando respuestas más precisas, más concretas, más concisas, más eficaces y más evocadoras.

Aunque todo es siempre mejorable, finalmente, llegará el momento en que consideremos que el guion está listo para entrar en la fase de producción. 

Una experiencia memorable.

A estas alturas, la aventura nos ha traído ya la elaboración de un guion y nos ha convertido en guionistas. Ahora toca convertirnos en productores de nuestra propia narración digital. ¡Sigamos haciendo del viaje en una experiencia memorable!

También puedes leer este articulo en procomún.

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Eusebio Pastrana decidió a los seis años que quería convertirse en mago, pero no de aquellos que hacen trucos de magia, quería ser un mago de verdad. Desde entonces, y hasta hoy, ha escrito y/o dirigido más de un centenar de piezas audiovisuales entre las que se encuentran dos largometrajes de ficción: Spinnin’ Inertes

En la actualidad, sigue buscando debajo de todas las piedras y detrás de todas las miradas la clave para llegar a convertirse, algún día, en un mago de verdad mientras intenta ayudar a otros a mirar y construir realidades en talleres de alfabetización audiovisual y cinematográfica.

 

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