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14 Jun

ABP: un viaje que no sabes dónde te lleva pero que te produce placer (@carmenca)

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Yo te puedo explicar como otros colegas lo hacen, pero si tú no entiendes el vínculo que tienes que establecer con tu alumnado y que tienes que establecer contigo mismo muy dificilmente podrás hacerlo

...Vínculo con el alumnado, experiencias de aprendizaje, imaginación pedagógica, aprender como forma de relación...

Todo esto son palabras de Fernando Hernández, una persona que ha guiado mi visión del trabajo en el aula por proyectos y que me enseñó que los proyectos tienen que dejar algún impacto en la vida del alumnado, en su “educación con mayúsculas” en el proceso de convertirse personas capaces de cambiar el mundo.

Esto me proporciona una enorme esperanza en medio de este mundo de locura, de consumismo, de “yoismo” en el que vivimos y por eso intento en cada propuesta que hago a mi alumnado que el resultado deje en ellos alguna idea o pensamiento de que son capaces de construir otro mundo, también de las dificultades que ello conlleva y de que no solo existe un camino.

Este proyecto “convertir nuestro patio en un parque” tiene muchas dosis de esa idea.

Se trataba de ver cómo mejorar nuestro entorno para que nos ayudara a vivir mejor, compartir con otros y mejorar el día a día de nuestra escuela.

Planteamos la idea en la asamblea de alumnas y alumnos de nuestro colegio y les pareció genial, así que todas las clases se pusieron manos a la obra para diseñar cómo queríamos que fuese nuestro parque.

Investigamos en internet sobre parques famosos y los localizamos con Google Maps y buscamos las imágenes de algunos de ellos. También vimos como eran los parques que conocían.

Después empezamos a imaginar cómo queríamos que fuera el nuestro:

  • Queríamos plantas y flores.

  • Toboganes y columpios.

  • Animales.

  • Bancos y papeleras

Queríamos tantas cosas que no iban a caber en nuestro patio, así que un primer paso fue medirlo para poder saber con cierta seguridad que nuestras propuestas eran viables.

Trabajamos con los planos del colegio y acotamos la zona de actuación y decidimos medirla, después de hacer aproximaciones sobre cuales serían las dimensiones de la zona.

También buscamos en internet diferentes tipos de columpios y toboganes y cual era su precio para ver si estaban o no a nuestro alcance. En nuestro caso nos obligamos a pensar en quienes podían pagar esos precios y hasta cuanto pensábamos nosotros que estarían dispuestos a pagar.

Después de todo este proceso cada grupo en el aula elaboró su propia propuesta para el proyecto y la defendió ante el grupo que eligió la que les pareció la mejor siguiendo ciertos criterios que ellos mismos propusieron:

  • Que fuera la que les permitiera divertirse más

  • Que tuviera posibilidades de ser aceptada por el Ayuntamiento y el AMPA que eran las dos instituciones a quienes se la íbamos a presentar.

Fue curiosa la votación en el aula, porque a pesar de lo “esperable” no todos votaron a la suya, sino que muchos dieron su voto a otras propuestas.

Después cada clase llevó la suya a la Asamblea del cole y entre todos decidimos cual era la más adecuada para continuar con el proyecto común, pero como veían que había cosas buenas en unos y en otros, el grupo tomó la determinación de elegir una parte de cada uno de los proyectos y así configuramos uno en común.

Después buscamos en internet como se elaboraba un proyecto para llevarlo al Ayuntamiento y vimos que debía tener entre otras cosas, unos objetivos, una descripción del contexto, el plano con las actuaciones y un presupuesto detallado.

Todo eso lo elaboramos y encuadernamos nuestro proyecto que presentaron nuestras delegadas y delegados al Ayuntamiento en una visita en la que les recibió el alcalde junto con la concejala de educación

Aquí acabó lo que es el “proyecto académico”, porque “el de verdad” aún continua en marcha y seguro que nos va a acompañar al menos unos cuantos años más.

Este curso al comenzar nuestra chavalería esperaba ver que su proyecto hecho realidad en poco tiempo, pero ya les explicamos que era un proyecto caro y que nos costaría conseguir todo lo que habíamos pedido, pero que con paciencia y perseverancia lo vamos a lograr.

Durante este curso nos ha recibido el AMPA del colegio a quienes entregamos el proyecto

Nos dió respuesta el ayuntamiento, y también el AMPA nos ha respondido al proyecto.

Pero nosotros tampoco nos hemos quedado de brazos cruzados y hemos empezado a decorar nuestro patio con una propuesta muy interesante de la que salió un “miniproyecto sobre Land Art” que podéis ver en nuestro blog de aula.

Y auque lo que hemos conseguido es solo una parte de lo que pedíamos, no nos cansamos y el curso que viene continuaremos pidiendo lo que queda, siendo perseverantes y descubriendo el valor de influir en el entorno y mejorarlo participando en las instituciones.

Todo esto ha ido acompañado como no podía ser de otra manera de aprendizajes, muchos aprendizajes, algunos no vienen escritos en el curriculum oficial, tal vez los más importantes, y otros corresponden a diferentes áreas de aprendizaje.

Este proceso nos sirvió para trabajar en el área de matemáticas, los planos y las medidas de longitud y las formas geométricas, el sistema monetario y el concepto “caro y barato” en sus diferentes acepciones.

En lengua nos ayudó a mejorar el lenguaje oral, la lectura y la escritura con un enfoque totalmente comunicativo y con sentido.

En ciencias sociales nos permitió conocer mejor las instituciones cercanas, los cauces de presentación de documentos, las instancias. Pero también estrategias de trabajo conjunto, modos de llegar a consensos...

En ciencias naturales investigamos sobre las plantas de los jardines y los animales con los que podríamos construir un terrario.

En artística nos acercó al arte, a la vez que a la naturaleza y nos ayudó a mirar los objetos que nos encontramos en el campo desde otra perspectiva.

Tenemos bancos, papeleras, casi un terrario y nuevos juegos para nuestro parque en proyecto, pero sobre todo tenemos entusiasmo y ganas de seguir luchando por mejorar nuestro entorno y ahora ya sabemos muchos más caminos de por donde hacerlo.

Pero sobre todo hemos conseguido aunar fuerzas y coordinar un proyecto común, darnos cuenta de que somos una comunidad y que no podemos avanzar sin participar de forma conjunta y eso lo ha vivido nuestro alumnado, pero se ha gestado desde la posibilidad de una cooperación entre el profesorado del centro, la planificación conjunta, la revisión de nuestras actuaciones en el aula.

Nos ha permitido hablar de planificación, de logros, de dificultades..., en torno a un trabajo común y no siempre con una estructura definida, con una planificación que se hace y se deshace, que suprime cosas establecidas o crea nuevas.

Porque como también dice Fernando Hernández, el espacio de relación pedagógica es un espacio de incerteza, donde el docente debe aprender a enfrentarse con sus miedos, a no tenerlo todo previsto “un viaje que no sabes donde te lleva pero que te produce placer”

Y yo pregunto: ¿realmente tenemos derecho a no intentarlo?

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